Un perro marrón y blanco tumbado junto a un gato blanco y negro, ambos mirando a la cámara, sobre un suelo de madera con un fondo desenfocado en tonos azul grisáceos.

Diabetes mellitus en perros y gatos: conoce los tipos y cómo diagnosticarla

8 de octubre de 2026 | Diabetes, Metabolismo

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad endocrina caracterizada por alteraciones en el metabolismo de la glucosa, relacionadas con la deficiencia de insulina, la disminución de su acción o la combinación de ambos factores.

El nombre es el mismo, pero el mecanismo varía considerablemente de un paciente a otro, lo que también influye en el proceso de diagnóstico. En los perros predomina la deficiencia de insulina, con un cuadro similar al de la diabetes tipo I en humanos. En los gatos, es más habitual la resistencia a la insulina asociada a una disfunción progresiva de las células beta, lo que se asemeja al perfil de la diabetes tipo II. Por eso, antes de solicitar pruebas, conviene determinar cuál de estas afecciones es más probable que padezca el paciente.

¿Cuáles son los síntomas clínicos de la diabetes mellitus?

Los síntomas más frecuentes de la diabetes mellitus son:

  • polidipsia;
  • poliuria;
  • polifagia;
  • pérdida de peso, incluso aunque el apetito se mantenga o aumente.

En los perros, la catarata puede estar relacionada con la enfermedad; en los gatos, puede producirse una neuropatía diabética. Ninguno de estos signos debe evaluarse de forma aislada: la historia clínica, la exploración física y los análisis de laboratorio orientan el diagnóstico. Los medicamentos, las alteraciones hormonales, la obesidad, la pancreatitis y otras enfermedades concomitantes también interfieren en la acción de la insulina y en el metabolismo de la glucosa.

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Diabetes tipo I: deficiencia de insulina

En el tipo 1, las células beta pancreáticas dejan de producir insulina en cantidad suficiente. Es la forma más frecuente en perros y también puede afectar a los gatos, sobre todo cuando la pérdida de células beta avanza con el tiempo. Sin insulina, la glucosa no entra en las células, se acumula en la sangre y pasa a eliminarse por la orina. En los casos más graves, el organismo recurre a la grasa como fuente de energía y aparecen las cetonas.

¿Cómo se diagnostica la diabetes mellitus?

En este caso, el razonamiento es sencillo y se basa en dos análisis rutinarios: la glucemia y el análisis de orina. Una hiperglucemia persistente con glucosuria, en un paciente con signos clínicos compatibles, confirma el diagnóstico. En cuadros metabólicos más graves, la orina también puede revelar la presencia de cetonas, lo que indica una mayor urgencia.

Evidencia científica

Las directrices de la AAHA de 2026 para perros subrayan que la detección de glucosuria con hiperglucemia concomitante confirma el diagnóstico de diabetes mellitus, y que es necesario diferenciar la diabetes clínica de las causas transitorias de resistencia a la insulina.

Directrices de la AAHA de 2026 para el tratamiento de la diabetes en perros

¿La hiperglucemia significa que se tiene diabetes?

No necesariamente. El estrés, la alimentación, los medicamentos y otras afecciones también elevan la glucosa, y la hiperglucemia por sí sola no basta para el diagnóstico. En los gatos, el estrés provocado por la manipulación y la extracción de muestras puede causar aumentos transitorios, lo que exige aún más precaución. Por lo tanto, la pregunta no es solo «¿está alta la glucemia?», sino «¿qué significa esta alteración en el contexto clínico de este paciente?».

Diabetes tipo II: resistencia a la insulina  

En el tipo II, la insulina está presente, pero no actúa como debería. El páncreas intenta compensarlo, pero, con el tiempo, las células beta se desgastan y la secreción deja de satisfacer la demanda. Es el perfil más habitual en gatos, a menudo relacionado con la obesidad y la inactividad. En los perros, la resistencia a la insulina suele aparecer de forma secundaria, asociada a afecciones como el diestro, la acromegalia, el hipercortisolismo y el uso de glucocorticoides.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

En este contexto, la glucosa por sí sola no lo explica todo. Es habitual medir la glucosa y la insulina conjuntamente: la glucosa muestra la concentración circulante en ese momento. La insulina ayuda a evaluar la respuesta hormonal que controla dicha glucosa. Juntas, permiten investigar la resistencia a la insulina y la secreción inadecuada de insulina, sobre todo cuando la glucosa por sí sola no explica el cuadro clínico.
La glucosa representa la glucemia; la insulina ayuda a comprenderla.

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La interpretación comienza antes del resultado

Evaluar la diabetes mellitus requiere algo más que fijarse en una cifra del informe. La glucosa, el análisis de orina, la insulina, los signos clínicos, la historia clínica, la medicación, la alimentación y las enfermedades concomitantes conforman el razonamiento diagnóstico. Cuando es necesario profundizar en la respuesta hormonal, la relación entre la glucosa y la insulina aporta información adicional.

El diagnóstico hormonal requiere un método, un contexto y una interpretación.

Referencias bibliográficas

  • Asociación Americana de Hospitales Veterinarios (AAHA). Directrices de la AAHA de 2026 para el tratamiento de la diabetes en perros. 2026. aaha.org/diabetes-management-dogs
  • Niessen SJM, Bjornvad C, Church DB, et al. «Agreeing Language In Veterinary Endocrinology (ALIVE): diabetes mellitus, un sistema basado en un método Delphi modificado para crear definiciones consensuadas de las enfermedades». Veterinary Journal. 2022;289:105910. doi.org/10.1016/j.tvjl.2022.105910
  • Viau P, Martins F, Dos Santos R, Cattaruzzi D. Evaluación de la medición de la insulina sérica en perros: una nueva perspectiva. Programa de resúmenes de investigación del Foro ACVIM. J Vet Intern Med. 2025. doi.org/10.1111/jvim.70258
  • Pöppl ÁG. Guía hormonal. 2.ª ed. Hormonalle.

Preguntas frecuentes

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¿Qué prueba confirma la diabetes mellitus en los perros?

En los perros, el diagnóstico se basa en una hiperglucemia persistente asociada a glucosuria y a signos clínicos compatibles, teniendo siempre en cuenta el historial del paciente.

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¿La hiperglucemia aislada confirma la diabetes?

No. Hay que tener en cuenta los signos clínicos, la glucosuria y las posibles causas de aumentos transitorios de la glucemia, como el estrés.

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¿Por qué medir la insulina junto con la glucosa?

Porque ambos marcadores proporcionan información diferente. Al evaluarlos conjuntamente, relacionan la glucosa circulante con la respuesta hormonal y ayudan a investigar la resistencia a la insulina y la secreción inadecuada de insulina.

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¿Cuál es la diferencia entre la diabetes tipo I y la diabetes tipo II?

En el tipo I, hay una falta de insulina y el diagnóstico se realiza mediante análisis de glucosa y de orina. En el tipo II, la insulina no actúa como debería y, en este caso, es habitual evaluar conjuntamente la glucosa y la insulina. Los perros suelen presentar una forma similar a la del tipo I, y los gatos, a la del tipo II.